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lunes, 6 de febrero de 2017

Fujimori Compró 18 Aviones MIG-29 y 14 Sukhoi-25 Viejos a Bielorrusia y los Pagó como Nuevos


La única vez en la historia del Perú que el Congreso por unanimidad acusó por traición a la patria a un ex presidente de la República fue el 28 de mayo del 2003, cuando responsabilizó a Alberto Fujimori por la adquisición fraudulenta de 36 aviones de combate MiG-29 y Sukhoi-25 a Bielorrusia por US$ 402 millones.



Fujimori compró aviones de segunda mano. y los pagó como nuevos Estafa a la seguridad nacional
Por Cinthia Velarde

El gobierno de Alberto Fujimori, a través de un Decreto de Urgencia No. 028/96, adquirió a Bielorrusia 18 aviones MIG-29 por US$ 252 millones 052 mil 420. Poco después decidió comprar 14 unidades SU-25 por US$ 150 millones, haciendo un total de US$402 millones 052 mil 420 por ambas aeronaves.

La adquisición de los MIG fue efectuada después de desecharse la oferta que hiciera el gobierno de Ucrania de un completo sistema integral de defensa aérea, la cual contó con el aval de la Fuerza Aérea del Perú. El paquete incluía la adquisición de 18 aviones MIG-29, 14 MIG-25, complejos sistemas misileros y radáricos, mantenimiento, repuestos, adiestramiento y garantía por cinco años. Los militares ucranianos además ofrecían instalar todos los equipos en Perú, en un periodo de treinta días. El total de la oferta alcanzaba la cifra de US$ 289 millones 220 mil, precio significativamente menor en comparación con lo que se pagó por los aviones adquiridos a Bielorrusia, por los que se abonó un alto monto. Sin embargo, este país sólo proveyó la mitad del material de guerra que la FAP requería.

La decisión de Fujimori

El 15 de julio de 1995, el general de Aire, Enrique Astete Baca, manifestó a Fujimori que la Fuerza Aérea había evaluado los equipos de Ucrania y consideraba que Perú alcanzaría una notable ventaja respecto a Ecuador si los compraba. Pero el ex presidente, a pesar de las consideraciones estratégicas, técnicas y financieras, descartó la oferta de Ucrania que cumplía con los requerimientos de la FAP y eligió los aviones de Bielorrusia que no reunían las condiciones técnicas y que eran, hoy se sabe, de segunda mano. Ahora se confirma que detrás de esta decisión hubo una millonaria coima.

El Perú se habría ahorrado US$ 37 millones 167 mil 580 si Fujimori acataba la sugerencia del comandante general de la FAP, general Astete Baca. Más aún, según la oferta de aviones MiG-29 presentada por Ucrania, cada aeronave con su respectivo armamento alcanzaba el precio unitario de US$ 8 millones 477 mil 777, contra los US$ 15 millones 577 mil 554 que oficialmente pagamos a Bielorrusia. La sobrevaloración, el inicio de negociado, es más que evidente: Fujimori prefirió comprar un MiG-29 a un precio 45.6 % más caro, a los intermediarios de Bielorrusia que además carecían de las ventajas que había ofrecido Ucrania. Si nos remitimos al gasto real que implicó a Perú modernizar su flota aérea, los MiG-29 y SU-25 comprados a Bielorrusia sumaron US$ 402 millones 052 mil 420.




Más beneficios para la mafia 

Pero a esta cifra se le deben añadir los US$ 119 millones que se abonó a la Federación Rusa, en 1998, por otros tres MiG-29M, debido a que los aparatos adquiridos a los bielorrusos no le aseguraban una efectiva defensa aérea a nuestro país ante la eventualidad de que las negociaciones de paz con Ecuador fracasaran y debíamos enfrentar un nuevo conflicto. Fujimori gastó con las adquisiciones a Bielorrusia y a la Federación Rusa un total de US$ 521 millones 052 mil 420. Es decir, el ex mandatario desembolsó US$ 231 millones 832 mil 420 más, en comparación con la oferta de Ucrania.

Cómplices 

En esta millonaria operación participaron compañías intermediarias de ambos lados, «W-21 Intertechnique S.A.» de Perú y «Treves Intora Association Limited», que a su vez representaba a «Beltechexport Enterprise», la exportadora oficial de armamento del gobierno de Bielorrusia. Los empresarios que salieron ganando fueron Moshe Rothschild, Enrique Benavides Morales, Claus Corpancho Kleinicke, José Luis y Carlos Augusto Crousillat López Torres, Oscar Muelle Flores, Fernando Medina Luna y Gerald Krueger Dizillo, entre otros, quienes habían tendido una red internacional del mercadeo de materiales bélicos, en su mayoría obsoletos.

El 7 de enero de 1996, cuando la operación de los MiG-29 estaba prácticamente cerrada con la FAP, La República publicó el primer reportaje sobre el escandaloso caso. El efecto resultó inmediato. El general Víctor Malca Villanueva, hoy prófugo de la justicia peruano y escondido en México, fue desplazado de la cartera de Defensa por su participación, aunque fue premiado después como embajador en ese país. En marzo, La República desarrolló una de las investigaciones de más largo aliento sobre el tema, con documentos que demostraban que la adquisición de los MiG-29 a Bielorrusia era perjudicial para la seguridad nacional porque los rusos se habían negado a suministrar motores, mantenimiento técnico y repuestos para las naves bielorrusas.




Los defensores de Montesinos

Esta cuestionada operación fue defendida por el ex presidente de la República Alberto Fujimori, quien en reiteradas oportunidades no solo justificó el caro desembolso, sino que atribuyó como ataques de traficantes de armas las versiones que daban cuenta de las condiciones desventajosas que esta adquisición representaba para el país. Asimismo, aunque reconoció que era un material bélico usado, Fujimori dio fe de sus buenas condiciones. El tiempo se encargaría de demostrar lo contrario porque en la actualidad es un armamento casi obsoleto, que necesita un inmediato mantenimiento. Además, se puede deducir que esta operación contó con el aval de los ex ministros de Defensa Víctor Malca Villanueva y Tomás Castillo Meza, porque ambos firmaron las resoluciones secretas para la compra de material bélico. La responsabilidad también es compartida por los ex titulares de Economía y Finanzas Carlos Boloña Berh y Jorge Camet Dickman, quienes debieron revisar estos documentos.

La República denunció el negociado en la adquisición de los Mig 29 meses después que fueran adquiridos. Las irregularidades en esta compra se hicieron evidentes desde el día en que se oficializó y comunicó al país la compra de estos modernos aviones.

Con la participación de las más importantes autoridades, el gobierno del presidente Alberto Fujimori apenas pudo presentar un solo avión de combate en la presentación. Ante las preguntas por esta circunstancia se adujo que se trata sólo de una presentación y no había por qué mostrarlas todas. Sin embargo la realidad era otra. Los aviones eran de segunda mano. Apenas dos años después de su compra, en 1998, tres aviones Mig 29 fueron dados de baja. El Perú debió comprar nuevos equipos a los fabricantes rusos para reemplazar estas aeronaves y asegurar los repuestos y equipamientos de los aviones adquiridos a Bielorrusia.

Cuando La República denunciaba estos hechos, los periodistas de la unidad de investigación y nuestro desaparecido director Gustavo Mohme Llona eran acusados de traidores a la patria. El Congreso llegó a realizar una sesión secreta para sancionar al entonces congresista Mohme, acusándolo de haber revelado secretos militares. Al final la denuncia no prosperó, aun cuando Fujimori insistió una y otra vez en lo beneficioso que, según él, había sido la operación de la compra de los MIG 29. (La República 27/02/2001).




Historia de una traición
Por: Ángel Páez

... La acusación del Ministerio Público señala que los US$ 402 millones que se pagó por las 38 aeronaves MiG-29 y Sukhoi-25 no solo son un monto considerablemente sobrevalorado, ya que las máquinas son de segunda mano. Pero, además, los aviones no cumplían con los requerimientos técnicos exigidos por la Fuerza Aérea del Perú (FAP).

La propia FAP concluyó que la adquisición de las naves de guerra no representó una ventaja militar para el Perú porque el país vendedor, Bielorrusia , no era fabricante de los aparatos y, en consecuencia, no contaba con motores y repuestos. Los traficantes aseguraron a la FAP que la Federación Rusa garantizaba el suministro de motores y equipos complementarios, pero no era cierto.

Para subsanar el error, Fujimori y Montesinos consumaron una compra adicional de tres MiG-29SE nuevos a la Federación Rusa por US$ 129 millones , con la finalidad de conseguir acceso a la tecnología del país fabricante de las aeronaves que vendieron los bielorrusos.

En esta segunda operación, ejecutada en julio de 1998, nuevamente se pagaron sobornos, como acredita el Ministerio Público a partir del testimonio de uno de los principales participantes, James Stone Cohen .

Es así que el proceso judicial que se ventila(ó) en la Cuarta Sala Penal Especial es(fue) por las dos compras de aviones de guerra por un total de US$ 531 millones .

De acuerdo con la Procuraduría Ad Hoc del Caso Fujimori-Montesinos , el 80% del dinero que se le encontró al ex asesor presidencial de Fujimori tenía como origen las coimas por las adquisiciones militares, especialmente por la compra de los MiG-29 . Solo Montesinos cobró alrededor de US$ 20 millones . A todos les tocó su parte.




Traficantes tenían relación directa con Fujimori 

No es verdad que Moshe Rothschild , Enrique Benavides Morales y Claus Corpancho Kleinicke , los traficantes de armas que intervinieron en la millonaria venta de los MiG-29 y Su-25 , se beneficiaban exclusivamente de estrechísimas vinculaciones con Vladimiro Montesinos y la cúpula militar. Como ha quedado acreditado judicialmente, los comerciantes de armamento también tenían relación directa con el ex mandatario Alberto Fujimori y miembros de su familia.

El ex jefe de adquisiciones del Ejército general EP (r) Hugo Gonzales Ríos declaró ante los tribunales que Fujimori lo llamaba personalmente por teléfono para indicarle que le comprara helicópteros y otro tipo de equipamiento a Moshe Rothschild .

El colaborador eficaz Jorge Mercado Flores , ex empleado de Enrique Benavides , manifestó ante los tribunales que Juana Fujimori , hermana del ex presidente Alberto Fujimori, cada cierto tiempo se presentaba en las oficinas de la compañía Cifsa , de propiedad de Benavides, para recibir “contribuciones” de manos del traficante.

De hecho, el 6 de marzo de 1998, Juana Fujimori compró una casa en Miraflores a la empresa Ocean Reef Trading , ubicada en Islas Vírgenes, y que servían de fachada para las actividades ilícitas de Enrique Benavides.

Víctor Venero ha manifestado que los traficantes también aportaron a las campañas de Fujimori.

El día en que los MIG-29 llegaron al Perú


Fuente: LaRepública

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