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domingo, 10 de julio de 2016

¿Qué es el HÍGADO GRASO y Por Qué Puede Llevarte a la Muerte?


Las enfermedades del hígado se encuentran entre las diez principales causas de muerte en el mundo. Cuando la grasa invade nuestro hígado y produce mal funcionamiento de este vital órgano en nuestro cuerpo, aparece el temido hígado graso o esteatosis hepática.

Esta silenciosa enfermedad afecta a entre el 14 y el 20% de la población adulta, y hasta un 40% de los obesos. La importancia de un diagnóstico temprano radica en que si no se aplica un tratamiento integral y continuado existe el peligro de evolucionar hacia una cirrosis hepática y hacia la muerte.

El hígado es el órgano más grande de nuestro organismo (3–4 libras), y cumple funciones esenciales para nuestra vida y salud, entre las cuales se encuentran:
  • Producción de proteínas fundamentales de la sangre: albúmina, factores de coagulación, hormonas, proteínas transportadoras, etc.
  • Producción de bilis y sus transportadores.
  • Metabolismo de las grasas.
  • Regulación de la nutrición: azúcar, glucógeno, lípidos, colesterol, aminoácidos.

Medir los múltiples servicios que nos presta el hígado es muy difícil, por lo que ha sido llamado el órgano de los mil metabolismos. No podemos vivir sin hígado, la nobleza de esta glándula radica en que tiene capacidad de regenerarse. Sin embargo, como resultado de enfermedades o de nuestra forma de vida, puede llegar a deteriorarse tanto que entra en bancarrota y nos hace perder la vida.

Normalmente el hígado es de un color rojo vino, blando, y cuando sufre deterioro se encoge y se vuelve duro por la gran fibrosis que experimenta. Éste es el caso de la cirrosis hepática (una de las diez principales causas de muerte), muy común como consecuencia del abuso en el consumo alcohólico. Aunque Rubén Darío y Carlos Martínez Rivas murieron por cirrosis hepática alcohólica, esa no es ni mucho menos una enfermedad poética.



Daño hepático no alcohólico

Desde los años 1950 se viene detectando que en personas obesas el hígado aumentaba de volumen por el incremento de grasas. Cuando se estudiaba en el microscopio el hígado de estos pacientes, las biopsias eran similares al hígado dañado de un alcohólico, pero ellos no tomaban licor, solamente eran obesos, diabéticos, y quizá tenían otras enfermedades.

Desde 1980 se estableció el concepto de Esteatohepatitis no Alcohólica (NASH) para definir un cuadro clínico de daño hepático por aumento de la grasa que no es provocado por el alcohol.

El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos afirma que este problema es la primera causa de daño hepático en esa nación y la tercera causa de enfermedad hepática en el ámbito mundial.

Otros estudios realizados en Estados Unidos y en Europa han detectado que de un 14 a un 20% de personas tienen el hígado graso, pero esta cifra llega al 40% en el grupo de los obesos. Cuando los diabéticos son muy obesos (obesidad mórbida) tienen un hígado graso hasta en un 100%.

En Hungría se reporta un 30% de la población afectada. La población de Santiago de Chile registra un 23% de incidencia, según afirma la Universidad Pontificia de Chile.

Se ha detectado que el hígado graso (NASH) esta asociado a un grupo de enfermedades o condiciones entre las cuales se encuentran:
  • Obesidad.
  • Diabetes Mellitus.
  • Aumento de las grasa de la sangre: colesterol o triglicéridos o ambos.

Incidencia de Enfermedades Hepáticas en el Perú

Durante el 2015 unos 9.000 pacientes fueron atendidos en el Hospital Arzobispo Loayza por enfermedades hepáticas, las cuales han pasado a ser la sexta causa de muerte en el Perú.

Desde casos de hígado graso y esteatosis - los más comunes-, hasta cirrosis, cáncer al hígado y hepatitis en sus diversas formas son tratados en la Unidad de Hígado de dicho nosocomio, creada en el año 2013 debido al incremento de casos.

"Cuando revisamos la epidemiología nos percatamos que durante tres años consecutivos, una de las principales causas de atención en el Servicio de Gastroenterología del hospital es la enfermedad del hígado. Por esa razón se decidió abrir esta Unidad", explicó la jefa de dicha Unidad, Adelina Lozano, a la agencia Andina.

Hasta hace pocos años, los males hepáticos ocupaban el puesto 13 entre las causas de mortalidad en el país y ahora han avanzado hasta el sexto lugar. Además, es la segunda causa de mortalidad entre las patologías no trasmisibles que sufren las personas de 30 a 59 años.

20% de personas con diabetes padecen este mal. Aunque también hay otras condiciones que incrementan el riesgo de contraerlo.



¿Cómo detectar el Hígado Graso?

El hígado graso es una patología que suele afectar, muchas veces, sin dejar ver una sintomatología clara. Medicamente es llamado esteatosis y puede ser producido por un historial de mala alimentación o por el exceso de alcohol, caso en el que se la denomina esteatosis alcohólica.

Si bien los síntomas no siempre son claros pueden existir algunos factores o señales que aumentan o indican el riesgo de ser diagnosticado/a con hígado graso:
  • Las personas con antecedentes en su familia, debido a que existe una predisposición genética así como también la presencia costumbres alimenticias compartidas.
  • Las mujeres a partir de los 40 años con sobre peso u obesidad y algún síndrome metabólico.
  • Fatiga crónica.
  • Dolor en la zona superior derecha del abdomen.
  • Irregularidades hepáticas, tanto en el tamaño como en índices de encimas, azúcar, colesterol y triglicéridos.

Evolución del hígado graso

Generalmente el hígado graso es una patología benigna que tiende a no evolucionar a estadios más graves de la enfermedad.

Una vez se detecta la aparición de hígado graso (a través de ecografía abdominal), se deben tomar las medidas necesarias para eliminar esa grasa en el hígado, y evitar con ello que el hígado graso evolucione a esteatohepatitis (hígado inflamado, aumentado de tamaño, en este caso causado por acumulación de grasa abundante y en exceso), y de ahí a una posible cirrosis y/o cáncer que puede terminar en la muerte.


Prevención y Tratamiento

Para prevenir el diagnóstico de hígado graso se debe mantener una dieta equilibrada, reduciendo las azúcares refinadas, las grasas animales, las harinas blancas y el alcohol, así como también evitando el cigarrillo.

Reducir el peso es saludable pero es conveniente hacerlo de forma gradual y bajo el seguimiento de un especialista ya que de lo contrario podría empeorar el cuadro hepático.

Es bueno tener en cuenta que hay algunos medicamentos que resultan nocivos para el hígado y es bueno evitarlos si se sospecha que se está en riesgo hepático. Los antioxidantes y una dieta rica en frutas, vegetales, cereales integrales y legumbres puede ayudar a mejorar la salud del hígado.

Una buena opción es acudir a un nutricionista que nos aporte una dieta adecuada para el hígado graso, y que controle el peso que vayamos perdiendo, puesto que una pérdida rápida de peso está asociada a un mayor daño al hígado.

Por ahora es todo. Soy el Dr. Azul en Tarata 21...

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