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miércoles, 21 de mayo de 2014

Antonio Zapata: ¿Ha fracasado la descentralización?


Hola a todos y todas. Les recomiendo este post. En su más reciente artículo en el diario La República, el historiador peruano Antonio Zapata Velasco reflexiona sobre el proceso de descentralización del país, crítica a las posiciones "recentralistas", y compara los niveles de corrupción central y regional. A continuación el artículo completo.

¿Ha fracasado la descentralización?

En estos días, un tema clave del debate nacional es la descentralización. Se sostiene que los casos de Áncash y Tumbes muestran que la descentralización fue un error. Incluso, algunos actores políticos plantean la necesidad de recentralizar el Estado.

Pero el argumento es falso. Si pensamos en el poder central, debemos recordar que nuestros tres ex presidentes de la república arrastran gruesos problemas legales, uno está preso y los otros dos están acusados. Si somos estrictos, todos los niveles del Estado padecen de elevada corrupción, incluyendo al Poder Ejecutivo. Así, de ningún modo la recentralización corregiría los problemas; sería el típico remedio peor que la enfermedad.

Pero, ello no significa negar la evidencia y creer que los gobiernos regionales se corregirán por sí mismos. Más bien, es el momento de reformar la ley de descentralización.

Se han entregado grandes sumas sin controles ni exigencias. Los gobiernos regionales han ganado recursos del canon en función del territorio, no por eficiencia en ejecuciones pasadas ni por proyectos solventes.

Además, algunos gobiernos regionales disponen de canon y en los últimos años han sido muy ricos. Mientras que otros carecen de él y paradójicamente suelen ser más eficientes. Aunque no en todos los casos, porque Moquegua evidencia que una región con canon puede ser bien administrada y obtener los primeros lugares nacionales en una serie de indicadores, empezando por educación pública.

La causa de la corrupción en gobiernos regionales es la ausencia de fiscalización. En teoría, la Contraloría General de la República debería verificar en tiempo real la ejecución del presupuesto en todos los niveles del Estado. Pero carece de recursos, tanto materiales como humanos. De acuerdo a declaraciones del mismo contralor, en el 92% de las reparticiones públicas el auditor es nombrado por la misma entidad que audita.

Esa situación malogra todo el sistema. Si el auditor respondiera a la CGR, entonces sería el ojos y oídos del contralor y estaría allí para evitar la corrupción. Pero, si son nombrados por la misma entidad que es auditada, entonces se convierten en escudos de la institución para mantener alejado al sistema de control.

Por ello, lo que ha fracasado es la descentralización sin controles.

Por otro lado, los gobiernos regionales se formaron sobre los antiguos departamentos y en ningún caso constituyeron entidades mayores que realmente tengan características socioeconómicas de verdaderas regiones. Son unidades demasiado pequeñas para gozar de tanta autonomía y han tendido a reproducir los antiguos cacicazgos locales.

Antes de la formación de los partidos de masas: APRA, PCP y socialcristianismo, la política local era ejercida por cacicazgos que expresaban a los terratenientes y sus aliados. Los nuevos caudillos también son miembros de los poderes económicos locales y ejercen el poder con el mismo personalismo autoritario de antaño.

Este efecto se ha multiplicado por la ausencia de los partidos nacionales de la escena regional y local. El vacío ha sido llenado por movimientos regionales que frecuentemente son el vehículo de los nuevos caciques, que andan detrás de las arcas llenas de gobiernos locales sin verdaderos controles del Estado ni de la ciudadanía.

Así, ha fracasado una descentralización sin partidos ni instituciones poderosas que ejerzan el liderazgo. El sistema es muy poroso y ha sido invadido por operadores políticos a la caza del botín. Como han advertido tanto la ONPE como el JNE, la situación tiende a empeorar, puesto que las próximas elecciones pueden ser el punto de quiebre que marque el hundimiento del sistema en manos de la delincuencia y el narcotráfico.

Antes que ello ocurra, urge reformar legalmente la descentralización, creando unidades territoriales consistentes, generando un verdadero sistema de control y reconstituyendo la política en los niveles subnacionales. El Congreso es el encargado. ¿Podrá?

Por ahora es todo. Soy el Dr. Azul en Tarata 21...

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